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¡La extensión del reino!

Escrito por el 08/05/2020

Pablo luchaba, continuamente.

Cuando se habla del combate y lucha espiritual, los cristianos hoy solo piensan en demonios y fuerzas espirituales de maldad, sin percatarse, que ese es menor de los problemas, es ese, el de los demonios.

Esto consiste en un combate diario, pero por extender el Reino de Dios.

Y esta extensión, que día a día debe tener un avance significativo, tiene varias aristas. (Tendrá un final feliz, es cierto. Pero necesitamos comprender toda su magnitud, para luchar adecuadamente). A Dios gracias porque sin importar el tamaño de la lucha, él nos llama e impulsa a combatir, prometiéndonos su compañía en todo momento. En una de esas aristas, es Dios nos llama a comprometernos con la evangelización mundial. Todo creyente debería estar trabajando por el cumplimiento de esta tarea. El Reino de Dios establecido, será extendido por ti. Y en ese sentido, somos colaboradores de Dios.

Colosenses 2

6 Por lo tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, ahora deben seguir sus pasos.7 Arráiguense profundamente en él y edifiquen toda la vida sobre él. Entonces la fe de ustedes se fortalecerá en la verdad que se les enseñó, y rebosarán de gratitud.

8 No permitan que nadie los atrape con filosofías huecas y disparates elocuentes, que nacen del pensamiento humano y de los poderes espirituales de este mundo y no de Cristo. 9 Pues en Cristo habita toda la plenitud de Dios en un cuerpo humano. 10 De modo que ustedes también están completos mediante la unión con Cristo, quien es la cabeza de todo gobernante y toda autoridad.

11 Cuando ustedes llegaron a Cristo, fueron «circuncidados», pero no mediante un procedimiento corporal. Cristo llevó a cabo una circuncisión espiritual, es decir, les quitó la naturaleza pecaminosa.12 Pues ustedes fueron sepultados con Cristo cuando se bautizaron. Y con él también fueron resucitados para vivir una vida nueva, debido a que confiaron en el gran poder de Dios, quien levantó a Cristo de los muertos.

13 Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y porque aún no les habían quitado la naturaleza pecaminosa. Entonces Dios les dio vida con Cristo al perdonar todos nuestros pecados. 14 Él anuló el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz. 15 De esa manera, desarmó a los gobernantes y a las autoridades espirituales. Los avergonzó públicamente con su victoria sobre ellos en la cruz.

1Corintios 3

5 ….Nosotros sólo somos siervos de Dios mediante los cuales ustedes creyeron la Buena Noticia. Cada uno de nosotros hizo el trabajo que el Señor nos encargó. 6 Yo planté la semilla en sus corazones, y Apolos la regó, pero fue Dios quien la hizo crecer. 7 No importa quién planta o quién riega, lo importante es que Dios hace crecer la semilla.8 El que planta y el que riega trabajan en conjunto con el mismo propósito. Y cada uno será recompensado por su propio arduo trabajo. 9 Pues ambos somos trabajadores de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.

2 Cor 5:18 Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a sí mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él. 19 Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. 20 Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!».

A todas las naciones.

El Reino debía ser extendido “a todas las naciones!”. Eso incluye pueblos, lenguas, tribus, culturas, países, familias, lugares, etc.

Ahora bien, ¿qué significa “El Reino de Dios”? Hay quienes piensan que tiene que ver con calles de oro, mar de cristal, y toda la descripción que se nos hace de la Nueva Jerusalén en Apocalipsis, al final de los tiempos.

(Por cierto, ¿alguien ya notó el asombroso parecido de la Nueva Jerusalén con el huerto del Edén?… ¡son prácticamente el mismo lugar!. Solo un árbol falta, el del conocimiento del bien y del mal. Pero del resto, la escena es tan parecida que parece sugerir que al final, Dios termina haciendo lo que se propuso desde el principio. ¿Puede algo o alguien estropear los planes de Dios? ¡Asombroso!).

Pero la definición de “Reino de Dios”, aunque tiene que ver con esa imagen, no es exactamente en lo que necesitamos enfocarnos. El Reino de Dios, ese que ya ha sido establecido y que fuimos llamados a extenderlo, tiene que ver con esto:

Mateo 6:

10 Que tu reino venga pronto.

Que se cumpla tu voluntad en la tierra

como se cumple en el cielo.

“TODOS Y TODO SUJETO A SU VOLUNTAD”

El Reino de Dios, y es imperante entender lo que significa, pues a veces actuamos como si nosotros fuéramos los reyezuelos de ese reino, es un reino con UN SOLO REY Y SEÑOR. Todo lo demás, es súbdito, cuyo significado, según el diccionario de la RAE es “sujeto a una autoridad Superior”.

De manera que la extensión del Reino de Dios a través de la evangelización mundial tiene mucho que ver con la segunda parte de Mt 28:19-20.

18 Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.19 Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 20 Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».

“a obedecer todos los mandatos que les he dado”

Insistimos: “TODO Y TODOS SUJETO A SU VOLUNTAD”

Pablo luchaba, continuamente.

Por extender el reino, si. Al final él habla de que habia peleado la buena batalla, había concluido la carrera, y habia guardado la fe.

Pero una de las luchas que pasa desapercibida la mayor parte del tiempo por los creyentes, es la extensión del reino en su propia vida. La lucha contra la carne y los deseos que se despiertan en nuestra vida a diario, o conviven con nosotros, y forman parte de la naturaleza pecaminosa.

Pablo luchaba, continuamente.

Romanos 7

14 Por lo tanto, el problema no es con la ley, porque la ley es buena y espiritual. El problema está en mí, porque soy demasiado humano, un esclavo del pecado. 15 Realmente no me entiendo a mí mismo, porque quiero hacer lo que es correcto pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio. 16 Pero si yo sé que lo que hago está mal, eso demuestra que estoy de acuerdo con que la ley es buena. 17 Entonces no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí.

18 Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo. 19 Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago. 20 Ahora, si hago lo que no quiero hacer, realmente no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí.

21 He descubierto el siguiente principio de vida: que cuando quiero hacer lo que es correcto, no puedo evitar hacer lo que está mal. 22 Amo la ley de Dios con todo mi corazón, 23 pero hay otro poder dentro de mí que está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que todavía está dentro de mí. 24 ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte?

25 ¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor. Así que ya ven: en mi mente de verdad quiero obedecer la ley de Dios, pero a causa de mi naturaleza pecaminosa, soy esclavo del pecado.

Y a esto es lo que hacíamos referencia la semana pasada. Al final… ¡muere!

Esa parte de nuestras vidas debe ir muriendo. Cada día. A cada momento. A cada instante.

Damos gracias a Dios que este cuerpo, va perdiendo fuerza para el pecado en la medida que nos acercamos a Dios.

Romanos 6

6 Sabemos que nuestro antiguo ser pecaminoso fue crucificado con Cristo para que el pecado perdiera su poder en nuestra vida. Ya no somos esclavos del pecado. 7 Pues, cuando morimos con Cristo, fuimos liberados del poder del pecado; 8 y dado que morimos con Cristo, sabemos que también viviremos con él.9 Estamos seguros de eso, porque Cristo fue levantado de los muertos y nunca más volverá a morir. La muerte ya no tiene ningún poder sobre él. 10 Cuando él murió, murió una sola vez, a fin de quebrar el poder del pecado; pero ahora que él vive, vive para la gloria de Dios. 11 Así también ustedes deberían considerarse muertos al poder del pecado y vivos para Dios por medio de Cristo Jesús.

12 No permitan que el pecado controle la manera en que viven; no caigan ante los deseos pecaminosos. 13 No dejen que ninguna parte de su cuerpo se convierta en un instrumento del mal para servir al pecado. En cambio, entréguense completamente a Dios, porque antes estaban muertos pero ahora tienen una vida nueva. Así que usen todo su cuerpo como un instrumento para hacer lo que es correcto para la gloria de Dios. 14 El pecado ya no es más su amo, porque ustedes ya no viven bajo las exigencias de la ley. En cambio, viven en la libertad de la gracia de Dios.

Y mientras esto ocurre, una vida espiritual se levanta con más fuerza.

Vencer al pecado es posible. Cada día. Morir al yo es algo que Jesús exigió de sus discípulos.

Lucas 9

23 Entonces dijo a la multitud: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme. 24 Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás.

Asi que, cuando pienses en combate espiritual, piensa en la rebelión interna de ese personaje que pelea contra Dios queriendo hacer su propia voluntad (El israel que somos), y deja que la misma gracia de Dios, la que te mantiene vivo aún, te de las fuerzas para vencer el pecado y honrar a nuestro Rey.

2 Cor 5: 1 Pues sabemos que, cuando se desarme esta carpa terrenal en la cual vivimos (es decir, cuando muramos y dejemos este cuerpo terrenal), tendremos una casa en el cielo, un cuerpo eterno hecho para nosotros por Dios mismo y no por manos humanas. 2 Nos fatigamos en nuestro cuerpo actual y anhelamos ponernos nuestro cuerpo celestial como si fuera ropa nueva. 3 Pues nos vestiremos con un cuerpo celestial; no seremos espíritus sin cuerpo. 4 Mientras vivimos en este cuerpo terrenal, gemimos y suspiramos, pero no es que queramos morir y deshacernos de este cuerpo que nos viste. Más bien, queremos ponernos nuestro cuerpo nuevo para que este cuerpo que muere sea consumido por la vida.5 Dios mismo nos ha preparado para esto, y como garantía nos ha dado su Espíritu Santo.

6 Así que siempre vivimos en plena confianza, aunque sabemos que mientras vivamos en este cuerpo no estamos en el hogar celestial con el Señor. 7 Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos. 8 Sí, estamos plenamente confiados, y preferiríamos estar fuera de este cuerpo terrenal porque entonces estaríamos en el hogar celestial con el Señor. 9 Así que, ya sea que estemos aquí en este cuerpo o ausentes de este cuerpo, nuestro objetivo es agradarlo a él. 10 Pues todos tendremos que estar delante de Cristo para ser juzgados. Cada uno de nosotros recibirá lo que merezca por lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en este cuerpo terrenal.


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