Una Palabra Refrescante para los Abatidos

David Wilkerson (1931-2011)March 9, 2021

¿Cómo consoló el Espíritu Santo a Pablo durante sus tiempos de abatimiento? El mismo apóstol nos dice: Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito” (2 Corintios 7:6). Tito llegó a Macedonia con un espíritu refrescante y, de pronto, el corazón de Pablo se animó. Mientras los dos hombres compartían, el gozo inundó el cuerpo, la mente y el espíritu de Pablo; y el apóstol escribió: «sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones» (7:4). Pablo estaba declarando: Sigo teniendo problemas, pero el Señor me ha dado lo que necesito para la batalla. Él me ha refrescado a través de Tito».

A lo largo de mis años en el ministerio, he visto a hombres y mujeres de Dios llegar al final de su resistencia, abatidos y completamente confundidos. Me he angustiado por estos queridos hermanos en su dolor; y le he preguntado al Señor: Padre, ¿cómo saldrán estos siervos tuyos de tal pozo de sufrimiento? ¿Dónde está el poder que los sacará? ¿Qué puedo decir o hacer para ayudarlos? »

Creo que la respuesta se encuentra aquí mismo, en el testimonio de Pablo. Aquí estaba un hombre tan profundamente cansado que ya no era él mismo. Pablo estaba en el momento más oscuro de su ministerio, tan abatido como nunca lo había estado. Sin embargo, en unas pocas horas, estaba completamente fuera de ese pozo oscuro y se deleitaba con gozo y alegría. Una vez más, el amado apóstol se sintió amado y necesitado.

¿Cómo pasó esto? Primero, veamos lo que sucedió en Corinto. Cuando Tito llegó allí para reunirse con los líderes de la iglesia, él recibió su propio y glorioso refrigerio. Se estaba produciendo un despertar en la iglesia porque habían prestado atención a las instrucciones de Pablo; y ahora Dios los estaba bendiciendo poderosamente.

Esta palabra refrescante, traída por un querido hermano en el Señor, inmediatamente sacó a Pablo de su pozo. Dios usa personas para refrescar personas. Él no envió un ángel para refrescar a Pablo. El consuelo que recibió este hombre provino del refrescar en el espíritu de Tito, quien a su vez refrescó el de Pablo.